Estimación directa simplificada
El régimen por el que tributa la gran mayoría de autónomos, explicado sin jerga.
Cuando te das de alta eliges cómo calcular el rendimiento de tu actividad a efectos de IRPF. Hay tres regímenes posibles y a la mayoría le corresponde el mismo.
Cómo funciona
El cálculo es sencillo: ingresos menos gastos deducibles. A esa diferencia se le resta un 7 % adicional en concepto de gastos de difícil justificación, con un tope anual de 2.000 €.
Ese 7 % es un beneficio real: te lo deduces sin tener que presentar factura de nada. Cubre los pequeños gastos que todo el mundo tiene y nadie documenta.
El resultado es tu rendimiento neto, la cifra sobre la que después se aplica la escala del IRPF junto con el resto de tus rentas. La calculadora de IRPF hace exactamente este recorrido.
En qué se diferencia de la directa normal
En poco, salvo en dos puntos. La simplificada permite ese 7 % de gastos de difícil justificación, que la normal no tiene, y aplica una tabla de amortización más sencilla para los bienes de inversión.
Se aplica la simplificada mientras tu cifra de negocio del año anterior no supere los 600.000 €. Si los superas, pasas obligatoriamente a la directa normal al año siguiente.
Y los módulos
La estimación objetiva, conocida como módulos, es un régimen distinto: no tributas por lo que ganas realmente sino por unos parámetros fijados por Hacienda, como los metros del local, el personal empleado o el consumo eléctrico.
Solo está disponible para determinadas actividades incluidas en una orden ministerial, principalmente hostelería, comercio minorista, transporte y algunos oficios, y con límites de facturación. Las actividades profesionales, que son las que llevan retención en factura, nunca pueden acogerse.
Su ámbito se ha ido reduciendo año tras año, así que si empiezas ahora lo más probable es que ni te lo plantees.
Qué obligaciones te trae
En estimación directa simplificada tienes que llevar libro registro de ventas e ingresos, libro de compras y gastos y libro de bienes de inversión. No estás obligado a llevar contabilidad mercantil completa, que es un alivio importante.
Con una hoja de cálculo bien ordenada cumples de sobra al principio, aunque conviene tener en cuenta la normativa de sistemas informáticos de facturación, que va ampliando su ámbito y acabará afectando a la mayoría de autónomos.
Cómo se cambia de régimen
Con el modelo 036 o 037, y con efectos para el año natural siguiente. Los cambios se comunican normalmente en diciembre, así que no es algo que puedas hacer a mitad de ejercicio si te arrepientes en junio.
Esto es una estimación, no asesoramiento fiscal. Las calculadoras aplican las reglas generales y no contemplan situaciones particulares como escalas autonómicas propias, recargo de equivalencia, módulos, deducciones familiares o actividades exentas.
Antes de presentar cualquier modelo, contrasta el resultado con tu asesoría o con la sede electrónica de la Agencia Tributaria.